jueves, 24 de septiembre de 2009

Prevención en boca de todoS

La mejor manera de evitar problemas de origen bucal es prevenirlos. 

Existen conductas saludables que favorecerán siempre la salud bucal, como una dieta variada, frecuentes y adecuados autocuidados bucales, evitar hábitos dañinos como el tabaquismo, y visitar periódicamente al dentista.

Gracias a esas conductas es posible eludir las afectaciones bucales más frecuentes, como son la caries y la enfermedad periodontal, o al menos mantenerlas "a raya" cuando ya se han padecido en cierto grado. 

El dentista puede orientarte en todo lo relacionado con tu boca, incluido todo lo relacionado con la prevención. 

En el apartado de la prevención tú tomas gran importancia, pues tu salud bucal depende en gran medida de tu actitud, y de tu constancia y calidad en los cuidados bucales. 

La caries dental es posiblemente la enfermedad más frecuente. En los niños lo es, y podríamos considerar que la infancia es el grupo de prevención con mayor potencial. 

Si la caries no se trata a tiempo, habrá problemas para comer adecuadamente porque produce dolor, y éste también puede afectar el sueño. Además, las infecciones en la boca (la caries es una infección en el diente), pueden dañar al resto del organismo. 
Sin embargo, la caries dental es una enfermedad fácil de prevenir, de tal forma que podemos evitar su aparición tanto en niños como en adultos.
 
Hay cinco pilares para la prevención de la caries a cualquier edad
• Eliminación de la placa bacteriana mediante una correcta higiene oral. 
• Dieta e hidratación adecuadas. 
• Uso de fluoruros. 
• Aplicación de selladores. 
• Revisiones en el dentista cada 6-12 meses. 

Los cuidados necesarios para una buena higiene oral dependen de cada paciente, por ejemplo, la manera de cuidar la boca de un bebé no es igual que la de un señor de 30 años. 

Por ello también existen multitud de armas preventivas para combatir la placa bacteriana y el desarrollo de la caries. 

Pero sí hay una pauta común: el objetivo es eliminar la placa bacteriana y los restos de alimentos que puedan ser sustrato para la misma. 

La técnica reina para ello es el cepillado dental. 

Desde el momento en el que aparecen los dientes en la boca son susceptibles de caries y es entonces, a partir de la erupción del primer diente, cuando conviene empezar a hacer cepillado.

Para los niños existen cepillos especiales, mucho más pequeños y más suaves. 
El cepillado debe realizarse, a ser posible, después de cada comida. 

Una dieta adecuada es de gran importancia para la prevención de la caries, en varios sentidos.

Evitar abuso de la ingesta de dulces: los hidratos de carbono o azúcares son buenos y necesarios dentro de una dieta variada, pero se debe intentar no abusar de ellos. 

Es aún más importante la forma en la que se toman: 
Tomados con otras comidas son mucho menos cariógenos que si se toman aislados, por lo tanto deben evitarse los dulces entre comidas o justo antes de acostarse . 

Y en cualquier caso, si se comen dulces, hay que cepillarse. 

Los selladores son para prevenir la caries que pueda formarse en los surcos y hoyos propios de la anatomía de los dientes. 

A veces estos surcos son muy estrechos y profundos, de modo que son espacios muy difíciles de limpiar en los que hay más riesgo de caries. 

La enfermedad periodontal, junto con la caries, es la principal causa de pérdida de dientes, pero es un proceso que se puede controlar, siguiendo una serie de medidas: 

Eliminación de la placa bacteriana mediante una correcta higiene oral: cepillado y seda dental.  

Nutrición adecuada: las carencias nutricionales, por ejemplo de vitaminas, favorecen la aparición de problemas periodontales. 

No fumar: está claramente demostrado que el tabaco es un agente lesivo para el periodonto. 

El mantenimiento de las superficies dentales muy lisas y pulidas es una forma en la que el dentista también puede ayudar a sus pacientes a combatir el acúmulo de placa (y, con ello, la enfermedad periodontal). 


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