martes, 17 de noviembre de 2009

El pacienTe especiaL en Odontología


Gran parte de los profesionales cree que la atención odontológica a discapacitados requiere entrenamiento especial y equipo adicional.
Además muchos odontólogos piensan que esos pacientes deben ser hospitalizados para recibir el tratamiento adecuado.
Ciertamente un sector de esa población requerirá hospitalización, sin embargo la mayoría puede ser tratada en consultorio privado por el odontólogo general.


Los odontólogos como profesionales deben considerar a las personas impedidas como individuos con problemas dentales, que tienen además una condición médica particular.
Los factores importantes para el manejo del discapacitado son compresión, compasión y paciencia.
El manejo eficaz de estas personas implica más un cambio de actitud que de técnica.
El odontólogo debe brindar la mejor atención posible a cada paciente de acuerdo con sus necesidades.
Hay dos razones básicas para ello: mejorar la comunicación con el paciente y los padres, y brindar un modelo de actitudes y conductas para el resto del personal.
El odontólogo debe tener un conocimiento activo de la psicología y mucha experiencia práctica, las cuales permitan tratar las ansiedades del individuo normal en las consultas.
En la consulta de un paciente impedido, éstas ansiedades suelen ser mayores.


Debido a una incapacidad para comunicarse o a un impedimento físico, las reacciones del discapacitado ante la situación odontológica suelen ser distintas a las de un paciente normal.
Si el odontólogo no está preparado para éstas reacciones, pueden aparecer sentimientos de tensión e incomodidad, pudiendo aumentar el estado de ansiedad del paciente y hasta provocar temores, lo que resulta un círculo vicioso.
Para disminuir la posibilidad de este cuadro, el profesional debe estar familiarizado con las características comunes del incapacitado y poseer información específica de cada paciente en particular.
Hay que dedicar especial atención al logro de una minuciosa historia médica y odontológica.
La primera cita suele ser la más importante, al igual que con los pacientes normales, ya que preparará el campo para las citas futuras.
Se debe disponer de tiempo suficiente como para hablar con los padres y el paciente antes de iniciar cualquier atención dental, así disminuir la ansiedad de ambos y establecer una buena comunicación con ellos.
Esta demostración de sinceridad e interés resulta vital en el tratamiento.
En la situación de consultorio corriente, la presencia del paciente en el sillón requiere de su consentimiento para ser tratado.
Ni los menores ni los mentalmente impedidos están legalmente capacitados para dar consentimiento, por lo que requieren del consentimiento de padres o tutor.
Los procedimientos siguientes han sido efectivos para establecer la relación odontólogo-paciente y reducir la ansiedad de leste respecto a la atención odontológica:
· Dar breve paseo por el consultorio antes de iniciar el tratamiento para que el paciente se familiarice con el diseño y mobiliario, así reducir el temor a lo desconocido.
· Hablar lentamente y con términos sencillos. Asegurarse de que las explicaciones sean entendidas por el paciente.


· Dar solo una instrucción a la vez. Felicitar al paciente luego de haber finalizado exitosamente una acción.
· Escuchar cuidadosamente al paciente. Los individuos retardados suelen tener problemas de comunicación.
· Mantener sesiones cortas. Progresar gradualmente a procedimientos más difíciles, luego que el paciente se haya familiarizado con el ambiente odontológico.
· Citar a los pacientes discapacitados a primeras horas del día, cuando tanto odontólogo como paciente se encuentran menos fatigados, tanto física como mentalmente.
En caso de impedimento físico en que el paciente se encuentre en silla de ruedas es conveniente atenderlo en ella.
Si es necesario trasladarlo al sillón odontológico, el odontólogo debe preguntar como prefiere que se lo traslade.
El odontólogo debe hacer un esfuerzo para mantener la cabeza del paciente estabilizada durante todo el tratamiento.

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