martes, 3 de noviembre de 2009

Sida y OdontologíA


Los profesionales del campo de la odontología, ya sea conscientemente o inconscientemente, tratarán a pacientes infectados con el.
Probablemente, los practicantes generales llevarán el mayor peso.
Las creencias y las actitudes que sostienen los pacientes, así como los clínicos, serán la base de interés en relación con los riesgos de transmisión y los procedimientos de las consultas.
Con seguridad, la diversidad de actitudes entre los estomatólogos y el personal del consultorio pueden crear tensiones las cuales pueden dictar las posiciones de la consulta, la atmósfera y las funciones.
Además, las informaciones actuales relacionadas con la transmisión y la virulencia podrían incluso endurecer las limitaciones y agravar las emociones y las actitudes.
Por ejemplo, los riesgos de transmisión podrían convertirse en una amenaza más grave si el VIH llega a alcanzar una virulencia semejante a la de la hepatitis B.
Afortunadamente, no existen pruebas de que el VIH se transmita por contacto casual.
Está claro que los riesgos de transmisión son en extremo bajos y con el seguimiento para el control de las enfermedades infecciosas los riesgos son inexistentes, salvo la punción, la laceración y las heridas.
Además, existen pruebas de que una proteína que se encuentra en la saliva, aún no muy bien caracterizada, podría inhibir la reproducción del VIH.
Esto podría explicar la falta de pruebas para la transmisión oral.
La inmunosupresión del VIH frecuentemente se asocia con una variedad de infecciones oportunistas, enfermedades inmunológicas y malignidad las cuales podrían ocurrir en la cavidad bucal.
Así, los profesionales del campo de la odontología son a menudo partícipes de esto, debido a que los signos y síntomas orales pudieran ser los indicadores iniciales que conducen a la sospecha de una infección del VIH
Periódicamente, podrían ser la fuente de manifestaciones importantes durante el curso de la infección del VIH.
Muchas de las manifestaciones orales asociadas con el VIH ocurren con alguna frecuencia.
Las siguientes enfermedades son sólo ejemplos de la implicación oral.
La más común infección oportunista es la candidiasis oral (el afta).
Las infecciones simples de herpes recurrentes de los labios y la mucosa pueden tener lugar tal y como suceden las lesiones de apariencias diversas.
Es necesario un diagnóstico correcto debido a que el tratamiento efectivo necesita de un medicamento antiviral.
El sarcoma de Kaposi (KS), una enfermedad que define al SIDA, ocurre en la cavidad bucal en alrededor del 13 % de todos los casos de SIDA reportados.
El KS podría ser el primer signo de SIDA o una expresión fundamental, así como también una señal ante la pérdida de inmunidad.
El KS puede ocurrir sobre cualquier superficie de la mucosa como una lesión simple o múltiple, plana o nodular o de apariencia vascular.
Se puede obtener el control temporal mediante la radiación de baja dosis o las inyecciones intralesiones con medicamentos citotóxicos o agentes esclerosantes.
El linfoma de no-Hodgkin es la más rápida y creciente malignifidad asociada con el VIH.
La enfermedad periodontal y gingival asociada con el VIH es una frecuente complicación que requiere de una consulta intensiva y de una atención en la casa para el control.
Los resultados satisfactorios demandan de la obediencia y el apoyo por parte del paciente mediante el uso de enjuagues antisépticos de la cavidad bucal, tales como el gluconato de clorhexidina al 0,12 %
La recesión gingival y la pérdida alveolar ósea puede ser rápida y conducir al dolor y a la caída de los dientes.
Probablemente, esta condición se basa en la flora alterada subgingival, los cambios en las enzimas de la saliva, las funciones anormales polimorfonucleares y la incompetencia inmune.
Los encargados de brindar la atención a la salud oral, se verán cada vez más implicados, así se amplíe la epidemia.
Debido a que el segmento de crecimiento más rápido de la infección del VIH es en los heterosexuales, la infección del VIH podría pasarse por alto en el caso de los enfermos o sus clínicos.
La sensibilidad del paciente y del equipo de trabajo seguramente será un tema de creciente importancia en las funciones del consultorio.
En la actualidad debemos conscientizar que el VIH no es altamente virulento, que no se transmite por contacto casual.

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